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¿Cuál es el reto de las empresas que buscan equidad laboral?

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14 de noviembre de 2016

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Las empresas y sus departamentos de recursos humanos tienen varias preocupaciones. Una de ellas es lograr una equidad laboral.

En particular queremos resaltar una que está haciendo la diferencia y tiene que ver con responsabilidad social: inclusión de «minorías» (sí, entrecomillada). Mucha preocupación existe alrededor de la retención de las jóvenes generaciones, pero ofrecer trabajo productivo y adecuadamente remunerado a otros grupos no parece formar parte de las agendas de los empresarios y los reclutadores.

Sin ir más lejos, podemos afirmar que tan sólo 13% de las mujeres ocupan puestos directivos en las compañías, cuando 55% de los egresados universitarios son mujeres. Por otro lado, se sabe que 7 de cada 10 adultos mayores de 60 años son económicamente activos pero no cuentan con seguridad social y ganan menos de un salario mínimo (datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo). El 6.6% de la población tiene algún tipo de discapacidad, es decir, 5.7 millones de acuerdo con el INEGI, 2015, aunque no tenemos datos sobre aquellos que trabajan. Finalmente, de acuerdo con el Informe lgbttti en México y según la Encuesta Nacional de Cultura Política y Prácticas Ciudadanas de 2012 menciona que si alguno de los hijos adolescentes de las personas encuestadas fueran homosexuales 33% no lo aceptarían y 54% afirmaron que las personas con preferencias homosexuales no deberían participar en la política (2005).

En algunos países las leyes han comenzado a obligar a los empresarios para cubrir ciertas cuotas de contratación: mujeres, personas con alguna discapacidad física, adultos mayores y comunidades como la indígena, la LGBTTTI o la afroamericana, por mencionar algunas. Teniendo en cuenta las cifras arriba mencionadas, si en nuestro país y en América Latina la discriminación hacia la mujer le hace ganar 23% menos que un hombre en un trabajo con las mismas responsabilidades y obligaciones, tenemos un largo camino por recorrer que podemos comenzar ahora mismo, incluyendo el tema en las agendas de los recursos humanos de nuestras empresas. ¿Lo hará alguien más por nosotros? No, definitivamente.

Me viene a la mente la película The Intern (2015) protagonizada por Robert De Niro y Anne Hathaway, donde una start up liderada por una joven empresaria inicia un programa de becarios exclusivo para personas mayores de 60. Al principio parece complicada la interacción y luego, como sucede en la mayoría de las comedias, todo funciona perfectamente. La realidad podría ser más complicada pues cada generación y cada comunidad tienen sus áreas de oportunidad, pero definitivamente las organizaciones no sólo pueden empujar un cambio en la responsabilidad social en este específico rubro, también se verán beneficiadas. Permítanme explicarme.

  • Motivación. Hemos hablado sobre la importancia de mantener motivado a tu equipo de trabajo, tu más precioso activo. Formar parte de una empresa inclusiva haría sentir orgullo a cualquiera que pertenezca a ella. ¡Yo quisiera pertenecer a una!
  • Diversidad. Entre más heterogéneos sean tus colaboradores, mayores oportunidades de crecimiento tendrá la organización. Puedes, por ejemplo proporcionar oportunidades de resolver problemas a personas que provengan de áreas diferentes de donde éste ha surgido, su punto de vista (experiencias, modo de vida, retos, etcétera) será diferente e innovador.
  • Perfecto binomio. Todos los reclutadores están muy preocupados por los millenial, no saben cómo retenerlos, no saben cómo hablarles, no saben qué quieren. Son ellos los que más información sobre tecnología manejan, están muy bien preparados, son como una explosión de energía ansiosa de novedades, no obstante, no tienen experiencia y poco saben de los protocolos laborales. Qué mejor manera de convertirse en una empresa inclusiva haciendo pares donde la generación de conocimiento a favor de la empresa sea el objetivo: ganar-ganar. Unos ganan aprendizaje sobre las nuevas tecnologías, otros sobre tolerancia al mismo tiempo que se generan redes de colaboración y amistad.
  • Sin etiquetas. Elimina las etiquetas ya, cualquier ambiente de trabajo lo agradecerá, un espacio de convivencia y colaboración donde los colaboradores sean iguales permitirá que estos ganen conocimiento, experiencia y además se nutran de otras realidades. La empresa es una comunidad en la que —de establecerse las condiciones propicias— sus integrantes lucharán por volverla exitosa, pues se sienten pertenecientes a ella.
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