Colaboradores tóxicos: qué hacer con ellos

Colaboradores tóxicos: qué hacer con ellos

Dificulta la comunicación, esparce rumores, se encuentra molesto y no acepta la responsabilidad de sus errores. Es un colaborador tóxico de quien, sin embargo, no quieres prescindir. ¿Despedirlo? Es la salida fácil, pero su potencial y sus ideas creativas las deseas en tu organización. ¿Qué hacer?

Imagina que dentro de tus colaboradores se encuentra una persona tóxica: esparce chismes por los pasillos, presenta siempre una actitud negativa —hostil incluso— y hasta se da el lujo de conspirar en contra de la organización. Es aquel o aquella que se encarga de dar a conocer a los nuevos colaboradores los aspectos negativos de la empresa. La insatisfacción es la raíz de esta problemática.

Si has llevado con conciencia tu reclutamiento y selección no quieres deshacerte de nadie, porque lo más fácil es prescindir de estas personas, no obstante es necesario analizar y ser autocríticos también. El monitoreo constante de los trabajadores a través de evaluaciones periódicas puede ayudarnos a identificar alguna de estas situaciones:

  • Desmotivación
  • Burnout
  • Clima laboral negativo
  • Excesiva burocracia
  • Falta de libertad y creatividad
  • Falta de flexibilidad laboral

La responsabilidad de los colaboradores tóxicos tiene un camino de ida y vuelta: de colaborador a organización y viceversa. Comencemos por abrir los canales de comunicación; los líderes tienen un trabajo vital con esta labor. Son ellos los que tienen que dar el primer paso, acercarse laboral y personalmente a su equipo de trabajo para reconocer los deseos y las aspiraciones de cada uno. Quizá un simple movimiento y un cambio de responsabilidades solucione el problema.

En algunas organizaciones se está implementando un manager encargado de analizar las diversas cargas de trabajo para evitar cuellos de botella o sobrecargas que puedan reventar a un equipo de trabajo. Es una buena idea considerando que su objetivo es solucionar contratiempos y mantener equilibrada a la organización.

Para detectar las causas de esas malas actitudes puedes echar mano también de indicadores como el de liderazgo, para evaluar la satisfacción de los colaboradores con el modo de gestionar de sus líderes; de remuneración, para conocer los cambios en la inversión año con año —quizá no haya habido ningún ajuste de salarios en varios años y eso esté levantando inconformidades—; de movimientos internos, para conocer el número total de empleados y el número de colaboradores promovidos, así como indicadores demográficos para conocer la generación de tu gente, la diversidad de género y si incluyes minorías.

Pequeños cambios en tu organización se traducirán en grandes resultados en la satisfacción de tus colaboradores. Escúchalos, inclúyelos, sé flexible, hazlos sentir parte importante de tu empresa y la toxicidad bajará. Para conocer qué es lo que está pasando con tu colaborador tóxico puedes empezar con una evaluación 360 que te brindará los puntos de vista de todos aquellos con quien trabaja, la evaluación multiperceptual te ayudará a detectar esas áreas de mejora y te dará información suficiente para desarrollar las habilidades requeridas y hacer cambios en la gestión del resto del equipo para un mejor desempeño organizacional.

Déjanos ayudarte con nuestras soluciones, Armstrong, 20 años desarrollando las herramientas más potentes para evaluar el capital humano.

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