5 estrategias para el cumplimiento de las metas empresariales

5 estrategias para el cumplimiento de las metas empresariales

Las estrategias han cambiado; cumplir la metas empresariales, no. ¿qué hay que cambiar para lograrlas?

“Debemos alinear la cultura y los valores de la compañía, y todo esto redunda en una mejor ejecución de la estrategia de negocio”, dijo Ángel Tavoada Novelo en su conferencia del 51 Congreso Internacional de Recursos Humanos Amedirh —que se llevó a cabo el 7 y 8 de septiembre en Centro Banamex—, y lo dijo pues existen algunos vicios en rrhh como el utilizar diferentes criterios para seleccionar al talento, otro para desarrollarlo, otro para capacitarlo, otro para administrarlo y uno más para promoverlo.

En la actualidad, los colaboradores no solamente valoran beneficios monetarios, sino el equilibrio entre lo social y lo particular, entre los intereses de los colaboradores y las organizaciones, así como el cuidado que puede tener la empresa —y del que puede ser partícipe— por la comunidad que habita. Lo mismo le sucede a clientes y usuarios.

E ¿Los retos? Innovación, creatividad y adaptabilidad en esta era digital. El desafío más complejo es que los líderes guíen a sus colaboradores hacia los objetivos de la organización sin descuidar ninguna parte, pues es gracias a sus esfuerzos, creatividad, rápida adaptabilidad e ideas innovadoras que las metas podrán alcanzarse.

Las ideas son maravillosas, pero los líderes y directores sufren al ejecutarlas, por lo que aquí te dejamos cinco puntos que no debe descuidar el líder del cambio.

  1. Que la organización sea el ancla. Si el panorama es incierto tu organización y sus objetivos pueden proveer el ambiente de la estabilidad ideal para que tus colaboradores no tengan nada de qué preocuparse más que de sus labores, así lo recomendó Lino Cataruzzi, director general de Google México, “En las mejores prácticas que tenemos, las oficinas de Google son muy bonitas y muy funcionales […], ¿cuál es el principio de diseño que está detrás? El principio es fácil, nosotros queremos que cuando la gente entre a nuestras oficinas la única preocupación que tenga sea hacer bien su trabajo”. Esta idea genial de Google puede aplicarse a otras necesidades del colaborador: reconocimiento, horarios flexibles, retos profesionales, oportunidades de ascenso, seguridad, entrenamiento, etcétera. Sin embargo, de manera regular —por ejemplo, cada tres meses— es necesario recordar los objetivos de la empresa o anunciar los nuevos retos.
  2. No busques productividad, busca impacto productivo. Deja de tomar el tiempo a tus colaboradores, observa el impacto del trabajo de cada uno dentro de tu cadena de valor. Implanta procesos colaborativos donde se fijen metas y los grupos de trabajo caminen hacia ellas. Algunas organizaciones han optado por distintos esquemas de colaboración, como el de pirámide invertida, donde las recomendaciones no vienen desde lo alto de la jerarquía, sino precisamente de quienes se encuentran directamente relacionados con los procesos productivos. Algunos otros han optado por eliminar la pirámide y sus jerarquías para formar círculos de trabajo donde éstos deciden cómo realizar sus labores de acuerdo a su experiencia. Cualquiera que sea tu opción, déjanos decirte que todas las organizaciones tradicionales están en crisis, el cambio es inminente, no podrás continuar si no haces tuyo el cambio.
  3. Desarrolla las habilidades para el hoy y para mañana. Selecciona lo que del pasado no ha funcionado y gestiona el presente para dibujar el futuro. Son pocas las universidades y escuelas que están tomando en cuenta lo que los empresarios requieren y la realidad laboral es distinta al aula, la empresa debe convertirse en un centro educativo y de desarrollo continuo alineado a sus objetivos y a sus proyecciones en el futuro. De hecho, la Coparmex, preparatorias técnicas y universidades como la unam cuentan con programas para iniciar prácticas con alumnos dentro de las organizaciones, de tal manera que se acompaña el desarrollo de estas “fuerzas básicas” beneficiándose mutualmente. No obstante, no desatiendas a aquellos quienes no son recién egresados, ofrece una formación continua y conserva el talento que no quieres perder.
  4. La ética, los valores y la responsabilidad importan. No hay nada que pueda esconderse en la actualidad, a diario vemos muestras en la redes sociales de malos policías, ciudadanos, estudiantes, trabajadores y supuestos líderes. No permitas que tu reputación vaya de boca en boca desprestigiándote. El éxito está medido por muchas más cosas que tan sólo resultados financieros, hoy importan el respeto a los derechos humanos y laborales; que las organizaciones planteen programas de separación de residuos; se preocupen por la huella de carbono que emite sus labores; incluyan en su organigrama mujeres, personas con discapacidades físicas, adultos mayores y grupos minoritarios que ruegan por una oportunidad. Procura que los valores se vivan dentro de tu empresa, no que solamente estén escritos: que los colaboradores se reflejen en ellos, se identifiquen y los hagan suyos, pues la sociedad en general está harta de los discursos vacíos, la corrupción e impunidad.
  5. No administres el talento de acuerdo a una generación, ¡háblales a todos!, pues todos necesitan sentirse valorados y tomados en cuenta, todos necesitan que las organizaciones realicen cambios para retenerlos, pues la comunidad intergeneracional que ostentan las organizaciones en la actualidad tienen todo para convertirse en una perfecta y aceitada maquinaria. Las empresas, a su vez, necesitan la experiencia de los Babyboomers, necesitan el trabajo arduo y el compromiso de la Generación X, necesitan la frescura y los conocimientos en las nuevas tecnologías de los Millennials. Que tus relaciones sean siempre de ganar-ganar.

Comentarios